Educación social y competencias ciudadanas para combatir los discursos de odio
Reflexionar sobre la deconstrucción de sociedades globalizadas y capitalistas que continúan inmersas en realidades violentas y discriminatorias, como profesionales de la educación, es una tarea que no debemos olvidar. Repensar hacia la educación del futuro es mejorar toda práctica educativa que afecte no solo a la vida académica, sino a esferas sociales, culturales, educativas, políticas... Y las universidades son espacios privilegiados de reflexión sobre las problemáticas mundiales que afectan, por ende, al desarrollo comunitario, en las que se debe propiciar una formación más específica sobre educación para la ciudadanía mundial. Los discursos de odio, en su multitud de representaciones (racistas, xenófobas, machistas, sexistas...), fluyen por las redes sociales invadiendo derechos, libertades, principios y valores amparados por los Derechos Humanos. Por tanto, debemos formar a futuras y futuros agentes educativos como personas comprometidas con los valores de igualdad, inclusión, justicia social y con enfoque de derechos humanos desde una pedagogía claramente antifascista (Díez-Gutiérrez, 2022). He aquí la implicación de la educación social como profesión pedagógica y derecho para la ciudadanía con el cumplimiento de principios éticos como la igualdad, justicia y conciencia democrática para generar transformación, desarrollo y promoción socioeducativa en personas y grupos de contextos muy diversos (Asociación Estatal de Educación Social ASEDES, 2007).
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