La ciudadanía global en el marco político supranacional

La vida en los centros educativos es intensa. Tanto es así que apenas deja tiempo para reflexionar y hacerse preguntas importantes. La urgencia del día a día marca nuestras agendas como docentes. Por ese motivo, en este capítulo trataremos de abrir una ventana para conocer cómo abordan los organismos supranacionales e internacionales la ciudadanía global o mundial en sus políticas. A pesar de que estos organismos parezcan lejanos o ajenos, su influencia en nuestra acción como docentes es cada vez mayor. Antes de avanzar en esta explicación, parece oportuno mencionar algunos de los organismos más importantes en educación,
entre los que destacan especialmente la UNESCO y la OCDE.

Estos actores políticos influyen de distinta manera en las agendas educativas de los países de todo el mundo (Dale, 1999). Rara vez “imponen” medidas que los Estados nación han de implementar, pues estos organismos internacionales y supranacionales no tienen el poder necesario —habitualmente— para obligar a los países a incorporar sus medidas. Por ello, tratan de ser sugerentes —y convincentes— en sus políticas. Por esa razón, también, elaboran numerosos informes, libros, publicaciones y seminarios donde ensalzan las virtudes
y destacan la relevancia de sumarse a su idea de entender la educación. En otras ocasiones, también invitan a copiar modelos de éxito de otros países, argumentando que, si a ellos les ha funcionado, también funcionará para otros. Igualmente, plantean recomendaciones para armonizar y/o estandarizar diferentes cuestiones en el ámbito educativo. El proceso Bolonia en la Unión Europea es un buen ejemplo, al crear un sistema universitario común europeo.

De hecho, el ejemplo más representativo de cómo actúan lo encontramos en PISA. Desde que esta prueba estandarizada se aplicara por primera vez en 2000, los Estados nación han dedicado numerosos esfuerzos a situarse en el podio de esta prueba o, dicho de otra manera, a tener uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Para alcanzar esta meta, hemos pasado de enseñar contenidos a desarrollar competencias, que es precisamente lo queevalúa PISA. En esta línea, se ha aumentado el número de horas de aquellas materias —lectoescritura y STEM— directamente vinculadas con la evaluación de PISA. Por si estos datos pudieran ser mera casualidad, algunos países como España han justificado cambios en sus políticas educativas con el fin de mejorar los resultados en esta prueba. Por lo tanto, estos organismos no son ajenos a la educación que vivimos en las aulas, sino que son los titiriteros que orientan las acciones de los personajes que, como marionetas, forman parte de esta obra llamada “La educación global”. Pasen y vean…

En este capítulo animamos, por tanto, a que, con lo atesorado en el capítulo anterior respecto al concepto e idea (nosotros lo denominamos paradigma) de ciudadanía global, sumemos ahora otra línea de reflexión: cómo interpretan este concepto los organismos supranacionales e internacionales, pues cada personaje juega su papel en el escenario educativo.